Cristina Alfano (Poemas) a Tolosa, Ringuelet y El Mondongo

ESTACION TOLOSA SUD

Me paré en tus oxidados escalones
Con los ojos clavados en las vías
Las mismas que me alejan y me acercan
Golpeándome, sin piedad, con sus durmientes
Para que todos los recuerdos se despierten.

Cerré los ojos y los abrí rápidamente
Frente a mi se encontraban tus galpones
Más allá tus trenes y vagones
Que cansados de rodar, ya sin asientos
Han quedado recostados
En los verdes pastizales para siempre

Y giré mi cabeza bruscamente
Y me pareció ver intacta
La Escuela de Cadetes
Que a tu vera policías adiestraba
Y poniéndome en punta de pié
Hasta mi escuela 31 divisaba

La campana lejana del tranvía
Hace que mire de repente hacia otro lado
Y te veo: Marta Kosta, Redaelli y el “colo” Albano
Y a Roasio a Massino e Irigoyen, Jorge Huergo,
Los Cirones y cuantos otros que sus nombres no recuerdo.

Estación Tolosa Sud son tus ladrillos
Cada día que ha pasado de mi vida
Y tus vías son mis hijos que se expanden
Insolentes por la vida,
Ignorantes de tanta felicidad vivida.

Estación de Tolosa para siempre
Estación de Tolosa no me dejes
Que no me impidan seguir viendo tu puente
Que me lleva, que me trae y me devuelve
A mi niñez y floreciente adolescencia.

Estación de Tolosa deja que pasen
Los trenes de carga y pasajeros
Y dale un empujón a la zorrita
Para que saque de paseo a mis recuerdos.


EL MONDONGO Y SUS PERSONAJES

Cuando llegué a este Barrio comprendí
Que jamás me sentiría extraña,
Aún no compartiendo los colores
Del club de sus amores y mañanas.

A quien ví por primera vez fue a Lito,
Imponente comparado con mi cuerpo,
Luego a Mingo que parado en una esquina
Con sus ojos apagados, levantaba juego
Acumulando en su memoria tantos números
Como nombres propios de esta historia.

A Paloma caminando sin un rumbo
Volando bajo y quien sabe a donde
Con sus ojos marrones y gastados
Preguntando: quién a su hijo esconde?

Por la Diagonal 113 una tarde
Me enfrenté con un grupo de personas,
Que dialogaban y entre gestos y sonrisas
Como encontrar un lugar que los contenga
Para que juntos las tardes de descanso
Sea de amistad, alegría y más amena.

Proponían para que sea inolvidable
Convocar a la barra de antaño
Y allí estaban Pepe, el Ñato,
Chiche Muller,El Pete y Cacho Maldonado
Que entre otros que luego se agregaron
El MONDONGO TEJO CLUB inauguraron.

No conozco a mucha de su gente
Y no quiero olvidarme de algún grande
Nombraré a Favaloro y a Arturo Cozzolino
Para mí los más grande entre los grandes
Dos seres que hoy no estan presentes
Y que serán por siempre inolvidables.

ENTRE RINGUELET Y TOLOSA



Entre Ringuelet y Tolosa, mis recuerdos.

El fantasma del tren estacionado
En los galpones abandonados de Tolosa
Trajo a mi memoria aquella infancia
La escuela 31 de primaria,
las mil casas,
El puente de acero y el tranvía.
De la gente sentada en la vereda
Viendo pasar la vida día a día.

Y los días pasan y aquellos días quedan.

Y vuelven los recuerdos a golpear
Las puertas cerradas de mi vida
Las abro y como punto de partida
Una luz me lleva de paseo
Balanceándome pié más pié por una vía
Bajo la atenta mirada de mi abuelo
Que apoyado eternamente en el tapial
Controlaba uno por uno nuestros juegos.

Y los días pasan y aquellos días quedan.

Las plantas de laurel y mandarinas
El galpón del abuelo y el Bar de Fermín y Flora,
Donde entre juegos de cartas y ginebras,
O presenciando algún partido de bochas
Pasaban sus clientes horas tras horas.

Y los días pasan y aquellos días quedan.

El aroma exquisito y penetrante
de las pizzas de la Casa Freddy,
las travesuras de cortar las tunas,
los duraznos de Emir...las bergamotas.
La farmacia Catalá y la Estafeta
Y la angostura de la calle 7.

Y los días pasan y aquellos días quedan.

Y los veranos de tilos y eucaliptos
Y los inviernos de calles embarradas
Y primaveras de alfalfa y mariposas
Que no regresarán pero han quedado
En el rincón donde los guardo,

Entre mis mejores cosas y mi alma.


VIEJO BARRIO


Viejo barrio, que el hombre en su ambición
Se olvidó de embellecer tus calles.
Pudo más la soberbia del poder
A cumplir con la palabra dada.

...y tus niños se revuelcan en la basura.

Viejo barrio de arroyos y zanjones
Con luces tenues y calles embarradas
Con casas de cartón, chapa y ladrillos
Gente con poco, apenas: frenar el frío
Que el viento ingrato del invierto infiltra.

...y tus niños juegan con la escarcha.

Viejo barrio de Ringuelet y vías,
Con tu arroyo, tu puente y el Mercado,
Pasó el tiempo, marcha atrás de arriba a bajo,
Que estás pobre y con gente sin trabajo.

...y tus niños no se educan y trabajan.

Viejo barrio , jamás podré olvidarte
Porque allí crecí feliz jugando
En tus campos de alfalfa y mariposas
Tan libre como el viento y las estrellas
Que hoy me duelen tus chicos que no juegan
Con autitos, ni muñecas ni una hondera.

...y tus chicos sufren pero no se quejan.

A tus chicos los explotan , les enseñan
A mendigar, a limpiar vidrios; los condenan
ignorantes del mañana ,
a arrastrarán su dignidad por otros suelos.

...y tus chicos crecen colmados de tristezas.

Viejo barrio ya nada podrás hacer para cambiarlos
Mas que mirarlos crecer con gran tristeza,
Con sus vientres hinchados por el hambre
Y sus piecitos enterrados en la pobreza.

*Cristina Alfano, es oriunda de La Plata, provincia de Buenos Aires. Ha participado de los concursos literarios organizados por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid, España, recibiendo varias distinciones. El 13 de abril de 2005 fue considerada Mención Especial en el concurso realizado por Ediciones Raíz Alternativa, y sus poemas fueron parte de la Antología Latinoamericana.


Los nombres de los barrios

Las localidades y barrios de nuestra ciudad nacieron en su mayoría a partir de las estaciones del denominado anillo ferroviario que conectaba a la ciudad con toda la provincia y el país. La mayoría de los pueblos periféricos al casco urbano de la ciudad fueron bautizados en homenaje a personas destacadas de su tiempo. Aquí vas a encontrar un repaso, para recordar, a quiénes se les deben cada uno de los nombres de la geografía de La Plata.
Arturo Seguí
En febrero de 1888, el Banco Mercantil de La Plata se hallaba gestionando el trazado de Villa Elisa, cerca del paraje conocido como "empalme Pereyra". Al mismo tiempo, la sociedad Terrile y Morales encomendó al agrimensor Luis Monteverde fraccionar parte de las tierras que había adquirido en la zona; el nombre elegido para la iniciativa fue entonces "Villa Nueva Elisa". La crisis financiera de 1890 derrumbó el proyecto, y en 1904 el Banco Hipotecario de la Provincia -en nombre de sus deudores Terrile y Gauna-, vendió a Arturo Seguí y Francisco Bertoletti setenta y dos manzanas de terreno en "Villa Nueva Elisa". La llegada del ramal ferroviario entre La Plata y Avellaneda, en 1926, trajo consigo la apertura de la parada "Los Eucaliptus"; poco después, se cambió ese nombre por el del propietario de las tierras en las que se asentó la estación.
José Hernández
En octubre de 1886, Teodoro Serantes compró al fisco bonaerense trece hectáreas en la chacra Nº2 de la Sección "D" del ejido de La Plata -que antes de ser expropiadas para la fundación de la nueva capital habían pertenecido a Jorge Bell-. De la subdivisión de esas tierras nació la Villa Serantes, por donde pasó el ramal ferroviario que conectaba las Lomas de Tolosa -luego Ringuelet- y Ferrari -hoy Brandsen, por donde pasaba el Ferrocarril del Sud hacia Mar del Plata-. En julio de 1888, el crecimiento de Villa Serantes se "ganó" una estación sobre ese ramal; fue bautizada José Hernández en homenaje al autor del Martín Fierro, muerto en octubre de 1886. Con el tiempo, el nombre de la estación absorbió el originario.
Manuel B. Gonnet
Una compleja trama de compras y ventas de lotes en las chacras 22 y 23 del trazado fundacional platense, de la que participaron Luis Poncet, José Joaquín Ibarbia, Julio Guillerat, Juan Bautista Vattuene, Nicodemo Baralto, Ramón Paz y Manuel García Durán, precede al nacimiento de Gonnet. En febrero de 1889, ante la inminente creación de la estación Adolfo Alsina en el flamante ramal entre La Plata y empalme Pereyra -hoy Villa Elisa-, los propietarios de terrenos se asociaron para promover la creación de un pueblo. Y anunciaron el nacimiento de la Villa Máximo Paz. Fue recién en 1931 que la estación Alsina pasó a llamarse Manuel Bernardo Gonnet, como homenaje al jurista fallecido en 1927, quien había sido legislador y ministro de Obras Públicas de la Provincia -el primero desde la fundación platense- de los gobernadores Carlos D'Amico y Máximo Paz. El tiempo, una vez más, hizo prevalecer el nombre de la estación.
Joaquín Gorina
Percival Bell, nieto y heredero de Jorge Bell, resolvió a mediados de la década del '10 subdividir los terrenos remanentes de la antigua Estancia Grande de su familia; en 1914 se loteó lo que en la actualidad es City Bell, y dos años después Joaquín Gorina compró buena parte de los lotes disponibles el oeste del incipiente casco urbano platense, cerca del "arroyo de Rodríguez". En 1923 se resolvió la construcción de un ramal del ferrocarril Provincial enlazando las estaciones La Plata -17 y 71- y Avellaneda; su trazado afectó tierras de la zona, y Joaquín Gorina fue el primero en ceder las suyas para el avance de la empresa. Por eso se dio su nombre a la estación, inaugurada en el mismo 1923.
Villa Castells
Su nacimiento está ligado al de la Villa Máximo Paz y su estación Adolfo Alsina -luego Gonnet-. Cuando los primeros pobladores, dueños de casas de fin de semana, conformaron un núcleo en crecimiento, Luis Castells -propietario de tierras que habían pertenecido a la Estancia Grande de Jorge Bell- concibió la idea de formar un nuevo poblado "del otro lado" de la parada ferroviaria; esto es, a la derecha del camino Parque Centenario, yendo desde La Plata hacia Buenos Aires. En 1909, Castells encargó la subdivisión de parte de sus tierras al agrimensor Félix Lenzi, quien fraccionó 169 manzanas en cuatro lotes de 50 metros por 50 cada uno. Según los más recientes estudios del departamento de Investigación Histórica y Cartográfica de la direccíon de Geodesia del ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Provincia, este loteo sería el que dio origen a la localidad.
Lisandro Olmos
La localidad se gestó en torno a una de las estaciones del ramal ferroviario entre La Plata y Mira Pampa, en tierras de Los Miradores, la "estanzuela" del coronel Lisandro Olmos. Estos terrenos habían pertenecido a la estancia de Ponce de León, a quien le fueron expropiados cuando se proyectó la fundacion de La Plata. Lisandro Olmos, un militar y político catamarqueño nacido en 1840, combatiente en Cepeda y Pavón por la Confederación, fundador del partido de la Unión Nacional y amigo de Dardo Rocha -fue inspector de las adjudicaciones de tierras de La Plata-, adquirió entonces -en parte al fisco y en parte a particulares- 327 hectáreas al sudoeste del casco urbano, bautizándolas Los Miradores. En septiembre de 1911, se resolvió designar a la estación del kilómetro 20 entre La Plata y el Meridiano V con el nombre de quien habia donado las tierras para su construcción.
Melchor Romero
También nacida en tierras fiscales, expropiadas para la fundación de La Plata -en la sección A del ejido-, la localidad de Melchor Romero tuvo un origen "espontáneo" dentro de las numerosas chacras que se habían establecido en el lugar, y subdivisiones que se dieron frente a la antigua granja de Anselmo González. Cuando se tendió el ramal ferroviario entre Las Lomas de Tolosa y Ferrari, se resolvió instalar una estación en el lugar -en donde además estaba proyectado el hospital general que se libró al servicio público en 1884, y desde 1973 se llama "Alejandro Korn"-. El 10 de mayo de 1883 se designó con el nombre de Melchor Romero y Gómez a las estaciones a construirse. José Melchor Romero fue un agrimensor, político y escritor nacido en 1830, amigo y compañero de armas de Dardo Rocha en la guerra del Paraguay (1865). Fue diputado en la legislatura bonaerense, y se disponía a asumir como diputado nacional cuando murió víctima de la epidemia de cólera de 1868.
Angel Etcheverry
El ingeniero Angel Etcheverry fue ministro de Obras Públicas bonaerense durante dos períodos: la primera gobernación de Marcelino Ugarte (1902-1906); y la gobernación de Ignacio de Irigoyen (1906-1910). Tuvo entonces una activa participación en el trazado de la línea troncal del ferrocarril La Plata-Meridiano V. Cuando en abril de 1910 se resolvió instalar una estación 15 kilómetros al sudoeste de La Plata, en las inmediaciones del paraje Esquina Negra -donde funcionaba desde 1886 una posta y feria de hacienda- se honró al funcionario y legislador con su nombre.
Avenida Cantilo
El último día de enero de 1925 tuvo lugar la inauguración oficial de City Bell, el pueblo impulsado por la sociedad anónima del mismo nombre, cuyo directorio presidía -tras la muerte de José Guerrico- Adolfo Labougle. A la estación de la localidad llegaron en trenes especiales numerosos funcionarios municipales y provinciales, entre ellos el gobernador José Luis Cantilo. En ese momento la calle principal de la incipiente urbanización era conocida como 14; la iniciativa popular quiso entonces bautizarla como el visitante, quien auguró que "City Bell será la villa más importante y de mayor belleza de las ubicadas en las inmediaciones de la capital bonaerense", y gestionó la pavimentación del acceso. Amigo personal de Hipólito Yrigoyen, Cantilo participó en las revoluciones radicales de 1893 y 1905. Durante su extensa vida pública, fue diputado provincial; interventor de la Provincia (1917-18); intendente de la capital federal (1919-21 y 1928-30); gobernador electo (1922-1926); diplomático y diputado nacional. Creó colonias penales con el objetivo de mejorar la condición de los reclusos; dispuso la enseñanza profesional e industrial en las escuelas primarias; creó escuelas rurales para mujeres; impulsó el Departamento Nacional del Trabajo; creó museos, hospitales, colegios e instituciones como el Jockey Club, el Aero Club Argentino y el Club Argentino de Comercio.
Villa Elisa
Luis Castells, multimillonario hacendado de origen español, banquero y promotor de numerosos emprendimientos inmobiliarios, estaba casado con Elisa Uriburu, la hija del salteño Francisco Uriburu Patrón, poderoso político conservador, ministro y senador nacional. En 1888, colocó la piedra fundacional de un pueblo en las inmediaciones del empalme Pereyra, al donar la primera institución -inusualmente para la época, una escuela gratuita y mixta-; en honor a su esposa, bautizó al emprendimiento Villa Elisa. Castells, que también construyó el palacio ensenadense que se conoce con el nombre de Piria -ya que era propietario de tierras que se extendían desde el empalme Pereyra hasta el Río de La Plata- se suicidó en febrero de 1897, deprimido por el fallecimiento prematuro de su hija Elisa, y por los numerosos problemas económicos que soportó después de la gran crisis de 1890.
City Bell
"Como homenaje a la familia Bell, cuyo trabajo e inteligencia han contribuido en tres generaciones sucesivas a la prosperidad de las industrias madres de nuestro país, propongo se designe al nuevo pueblo con el nombre de City Bell". Así justificó José Guerrico, presidente de la Sociedad Anónima City Bell, el bautismo de la villa que la entidad comercial proyectaba en 300 hectáreas de la antigua Estancia Grande adquiridas en 1913 a la sucesión de don Jorge Bell. El Ejecutivo provincial, por resolución del 10 de mayo de 1914, aprobó el emprendimiento. Ese mismo año, se habilitó la estación ferroviarias. El apellido Bell llegó a la Argentina desde Aberdeen, Escocia, a inicios del siglo XIX; segun relatara Lorna Bell, nieta de Jorge, "mi bisabuelo fue el primero de la familia en radicarse; estableció una fundición de hierro en donde se fabricaban máquinas agrícolas y herramientas de trabajo -arados, rastras, palas, rastrillos-; como le vendió al gobierno, y no le pagaban, fue que alrededor de 1820 le ofrecieron cancelar la deuda con tierras. Una de las estancias que le dieron fue la estancia de los jesuitas. Esa fue la Estancia Grande de mi abuelo".
Villa Elvira
Las tierras que hoy ocupa Villa Elvira formaban parte de lo que Juan de Garay bautizó como "Isla de los Guaraníes". Cuando se fundó La Plata, las expectativas de un rápido crecimiento económico de la región sedujeron a numerosos empresarios, dispuestos a entrar en el juego de la especulación financiera e inmobiliaria. Entre ellos, Juan Elías Chilotegui, un médico entrerriano, hijo de franceses, que en 1888 compró ocho hectáreas en los alrededores de La Plata -Hernández-. Chilotegui estaba casado desde 1885 con Elvira Sotés, hija de españoles y residente en Chascomús; a la muerte de Chilotegui, en 1905, Elvira Sotés y su hija Adelia Chilotegui de Hardoy se convirtieron en herederas, y el destino quiso siguieran ligadas a la compra y venta de tierras; Sotés contrajo matrimonio en 1908 con Samuel Ponsati, y juntos iniciaron la adquisición de lotes ofrecidos por el Banco de la Nación Argentina sobre terrenos de 72 a 80 y de 7 a 122. Como homenaje a su flamante esposa, Ponsati bautizó Villa Elvira a la quinta que erigieron en las actuales 120 y 76, en derredor de la que nació el pueblo.
Villa Garibaldi
Entre mediados de los siglos XVII y XIX, las tierras que hoy se conocen como Villa Garibaldi y Parque Sicardi pertenecieron a varios estancieros -entre los que se cree estuvo Juan Manuel de Rosas-. Para cuando se fundó La Plata, los propietarios eran Eugenio Sicardi y Juan González Morén. A ellos se unió Emilio Morales Gauna, promotor, martillero, empresario e industrial, que impulsó el diseño de un ejido urbano con miras al gran remate de las tierras. Este tuvo lugar el 15 de abril de 1888, y acudieron a la cita más de 3 mil personas, en su mayoría de origen italiano, de la región de Liguria. Se vendieron más de 40 manzanas de tierras, en un clima eufórico y festivo; pero la crisis económica de 1890 hizo que la mayoría de los inversores abandonaran sus propiedades y dejaran de pagarlas. Emilio Morales Gauna fue quien bautizó al proyecto como Villa Garibaldi, en honor al aventurero y patriota republicano Giuseppe Garibaldi (1807-1882), revolucionario en Sudamérica y artífice de la unidad italiana.
Ringuelet
Tal como ocurrió en el caso de Hernández, al fundarse la ciudad de La Plata, parte de las tierras de la Estancia Grande de Jorge Bell fueron expropiadas para concretar la traza del ejido urbano de la nueva capital. Dos años más tarde, el 21 de abril de 1884, Ramón Bentoso compró al fisco de la Provincia 33 hectáreas en la sección "D" de chacras. En 1883 se había decidido la creación de un ramal entre las Lomas de Tolosa y Ferrari; tres años después, se libró al servicio público una estación ubicada en el punto exacto de bifurcación de rieles -a Buenos Aires y a Ferrari, hoy Brandsen-. Se la llamó Ringuelet en honor a Augusto, destacado ingeniero ferroviario de origen francés que participó en el tendido de numerosos ramales, fue gerente del Ferrocarril del Oeste y miembro fundador de la Sociedad Científica Argentina.
Ignacio Correas
La historia del nombre de esta localidad del sudeste platense también está ligada al desarrollo del ferrocarril. En este caso, al que unía La Plata con Las Pipinas, inaugurado en 1913 y cancelado en 1978, dejando en agonía a pueblos como Arana, Correas, Vieytes, Alvarez Jonte, Las Tahonas, Bavio-. Según explica el historiador platense Roberto Abrodos, "en el caso de Correas se quiso recordar al que supo ser `primer intendente' de Ensenada, Ignacio T. Correas". Este funcionario nació en Buenos Aires en 1825, hijo de Ignacio Correas y Sotomayor y Juana Videla. En 1853, ya instalado en Ensenada, fue designado como "escrutador" en las elecciones; luego fue presidente de la Comisión de Solares del partido, y Juez de Paz. Presidió en 1854 la primera Municipalidad de Ensenada, y asistió en ese carácter a la jura de la constitución bonaerense ese mismo año. Luego fue diputado provincial, y gestionó la reparación del entonces abandonado "Camino Blanco" y el antiguo cementerio. La parada ferroviaria creada en la zona en donde supo poseer tierras lleva su nombre.
Gobernador Arana
También parte del tendido ferroviario entre La Plata y Las Pipinas. Rinde homenaje a Eduardo Arana, senador provincial y gobernador interino de la Provincia entre el 15 de marzo y el 1 de julio de 1913.
Tolosa
Martín J. Iraola era hijo de Gerónimo Iraola casado con una Pereyra. Al fallecer su padre sus bienes pasaron a su poder, en condominio con su hermana, casada con su primo Don Leonardo Pereyra.
Diversos motivos lo llevaron, no por casualidad, con acierto a lotear una fracción de tierras en las “Lomas de Ensenada” que en el transcurso de un breve tiempo se formó un pequeño pueblo al que llamó Tolosa, en recuerdo al lugar donde había nacido su padre en España. Algunas causas, llevaron al vasco Iraola a fundar un pueblo en 1871.
En primer lugar, la gran epidemia de fiebre amarilla que martirizó a Buenos Aires en los primeros seis meses de 1871, donde una tercera parte de la población inició un éxodo, trasladándose a los pueblos vecinos de Belgrano, Morón Flores, San Isidro y otros lugares que distaran del centro del contagio. Una cosa era segura todos huían escapando de la muerte.
Esta triste realidad trajo como consecuencia que se cerraran por Ley los saladeros y graserías ubicados sobre el Riachuelo por considerarse que constituían un foco de contaminación por los desagües hacia esa vía de agua.
Antonio Cambaceres y Juan Berisso instalaron por esta causa sus saladeros en Ensenada y en lo que después sería la ciudad de Berisso. No es extraño pensar que esta circunstancia haya incidido de alguna manera en el ánimo de Iraola a tomar la decisión de fraccionar una parte de sus tierras para fundar en ellas un pueblo, solicitando permiso a las autoridades.
También y casi con seguridad otro motivo podría ser el hecho de la visita efectuada el 25 de marzo de 1870 a la Ensenada del presidente Domingo F. Sarmiento invitado por el ingeniero norteamericano Guillermo Wheelwrigt que impulsaba el ferrocarril al puerto de Ensenada, cosa que finalmente consiguió el 31 de diciembre de 1872 en las márgenes del Río Santiago en la estación que se encontraba junto al actual club de Regatas La Plata.
Todo este panorama daba claras promesas de un mayor movimiento de obreros y la conveniencia de dar refugio a conductores de carretas, pasajeros o hacienda en tránsito.
Pedido de autorización: El 10 de octubre de 1871 se presento al Superior Gobierno de las Provincias, iniciando así un expediente que fue caratulado así "Expediente promovido por Martín J. Iraola, en 1871, a fin de que se autorice la fundación de un pueblo en las "Lomas de Ensenada", conforme al plano y que el nuevo pueblo se llame Tolosa".
Tolosa fue fundada el 7 de julio de 1871, esta fecha fue por muchos años considerada la fecha de fundación cosa que más tarde, en base a investigaciones y tramites se llego a la conclusión de que no era, cosa que más adelante veremos.

Catedral de La Plata

Entrada principal por calle 14 entre 51 y 53 Teléfono: (0221) 424-0112. Pergeñada con la sabiduría de Benoit, la Catedral de La Plata comenzó a levantarse frente al centro geográfico de la Ciudad en 1885. Fue proyectada en estilo neogótico, inspirada en la de Colonia de Alemania y en la de Amiens de Francia, sobre una superficie de 7 mil metros cuadrados. Si bien el proyecto original preveía el revestimiento del edificio, el hecho de no estar revocada permite apreciar una de las pocas catedrales de este estilo construidas en ladrillo. Sus torres, de 112 metros de altura, representan el punto más alto de la ciudad. La Torre de la calle 51 está ornamentada con imágenes que representan la vida de María, desde su nacimiento (las de más abajo) hasta su ascensión (las de más arriba); mientras que las esculturas de la torre de la calle 53 representan la vida de Cristo desde su nacimiento hasta su ascensión. Coronando la entrada principal del Templo, sobre la calle 14, la Inmaculada Concepción es la imagen más grande de la Catedral, con 4 metros de altura. El Rosetón, ubicado sobre la misma calle, está compuesto por vitrales de nueve metros de diámetro y 180 metros cuadrados de vidrio, representando en conjunto el Apocalipsis y la Jerusalén Celestial. En la Torre María (calle 51) se ubica el Carrillón, compuesto por 25 campanas que pesan en conjunto unos 20 mil kilos y están distribuidas en tres niveles. Aunque todavía no han sido inaugurados oficialmente, la Catedral cuenta con ascensores para acceder a los miradores. Será un recorrido abierto a los visitantes, con dos paradas (43 y 63 metros), para que el público pueda observar la Ciudad y el río desde arriba. El Templo posee cinco naves divididas por pilares construidos en piedra Mar del Plata, que se levantan sobre una estructura de hormigón armado construida en 1932 y compuesta por 12 mil lajas de granito rojo de Olavarría, con guardas en piedra gris de San Luis y negra de Balcarce. En su interior, contiene tallas de madera del artista tirolés Leo Moroder: el Cristo, San Ponciano, San José y la Inmaculada Concepción; además de valiosos vitrales franceses y alemanes y el Coro de Canónigos, una obra realizada en roble de Eslovania por los hermanos Malknecht, con la colaboración de Leo Moroder, quien talló las cabezas que coronan la sillería en madera de tilo y cuyas expresiones muestran las virtudes y pasiones humanas. Los confesionarios, también en estilo gótico, fueron construidos por la casa Shenke. En el jardín que está sobre las calles 14 y 53, se halla la imagen de la Inmaculada Concepción, a quien está dedicado el Templo. Sobre idea de Monseñor Rassore y dibujo a cargo del arquitecto Emilio Coutaret, la efigie fue erigida en 1905. En el sector de las calles 14 y 51, está emplazada la imagen de San Ponciano, segundo patrono de la ciudad. Esta escultura fue realizada por Máximo Maldonado en 1973. (La Plata Vive y G. Freige)

República de los Niños

Dirección: Camino General Belgrano y 501 (M. B. Gonnet) - Horario: durante la semana de 12 a 18 hs. y los fines de semana de 10 a 18 hs. Teléfonos: 0221-484-1409 / 221-483-5084 .
La Republica posee la particularidad de ser el primer parque temático y recreativo de Latinoamérica, donde los niños interactúan abordando temas de diversa índole, a través de estos fundamentos les permite entender el entramado de razas que conforman nuestro país y la construcción de nuestra compleja identidad.
Los 35 edificios que posee la república prometen descubrir influencias de estilos Medievales, Islámicos y Europeos, en ellos se lucen las instituciones públicas tales como, instalaciones deportivas, bancarias, educativas, religiosas, concentradas en su mayoría en un centro urbano.
Se entremezclan con el verde del parque y el atractivo del lago, la granja de animales, en donde los niños pueden interactuar y recorrerla conociendo de cerca la flora y fauna de nuestro basto territorio.
Dentro de las distintas actividades recreativas mas importantes que podemos encontrar en la República es el tren de la fantasía, éste permite recorrer los distintos rincones de la República y entre otras visitar la estación Blanca nieves y Peter pan. El programa de educación tributaria es otros de los espacios de juego y aprendizaje, el propósito del mismo es que los niños puedan comprender el sentido social de los impuestos, el rol de la AFIP y la importancia que ésta representa en nuestra sociedad. Por su parte, el Museo Internacional de los Muñecos es sin duda uno de los edificios mas significativos de la República, su construcción inspirada en el Taj Mahal de Agra, en la India, nos da un recorrido por las diversas culturas mundiales.
La república abre las puertas a un mundo de fantasías, en donde todos los sentidos se potencian en su máxima expresión, chicos y grandes recorren un mundo soñado, un lugar de encuentro con nuestro pasado, y un punto clave para la reflexión del aquí y ahora.
Es por todo ello que te esperamos en

Zoológico de La Plata

Dirección: Avenida Pereyra Iraola (Paseo del Bosque) -
Horario: Abierto de martes a domingo de 10 a 18 horas. Teléfonos: 427-3925Precios: Entrada para mayores de 12 de años: $4 Menores, jubilados y pensionados: gratis. El zoológico de La Plata, el más grande del país entre los públicos, contiene 71 especies de aves con alrededor de 332 ejemplares; 61 especies de mamíferos con 229 ejemplares y 22 especies de reptiles y 80 ejemplares. Fue creado en 1907 por Alfredo Plot -su primer director- en base a su colección particular de animales, especialmente aves. El diseño y la distribución de los ambientes correspondió a Plot, mientras que el ingeniero Antonio Cravetti se hizo cargo de la parquización, que dio lugar a un original Jardín Botánico. El jardín posee una abundante flora que sirve de marco natural a la colección faunística. Aproximadamente 1200 ejemplares pertenecientes a 280 especies autóctonas y exóticas se encuentran en el lugar. Hoy los zoológicos son distintos y el platense también está modificando su rostro. El respeto a la vida natural fue derribando rejas y generando espacios amplios en donde el animal no padezca su encierro. A su vez, el avance en las ciencias veterinarias, permitió asegurar la reproducción en cautiverio, transformándolo en reservorio de especies en extinción. El Jardín Zoológico de La Plata ocupa un lugar destacado en América Latina. Entre sus visitantes ilustres, además de figuras nacionales, pueden mencionarse a Theodoro Roosevelt, que fuera presidente de los Estados Unidos, y a la Infanta Isabel de España.

Paseo del bosque

Dirección: Avenida 1 y 53. Fundado el 5 de junio de 1882, antes que la ciudad que lo contiene, es desde entonces el paseo más característico de La Plata. Quienes delinearon la Ciudad sobre un tablero, sintetizando planteos urbanísticos de vanguardia, previeron en los extremos de sus ejes fundacionales -donde se tendieron la mayoría de los majestuosos edificios públicos- dos pulmones verdes. Uno es el hoy parque Juan Vucetich, conocido por los platenses como Parque San Martín, ubicado entre las calles 50 a 54 y de 21 a 27. El otro gran pulmón fue el Bosque, que aún mantiene una superficie reconocible, desde la calle 1 hasta las vías del ferrocarril que une La Plata con Río Santiago y desde 47 hasta 60. Hoy, desde 47 a 50 se levantan una serie de dependencias universitarias, incluyendo su enorme campo de deportes, facultades de Química y Farmacia, Ciencias Exactas, Ingeniería, Arquitectura con todos sus departamentos y carreras, el histórico Colegio Nacional, la Escuela Anexa modelo que también pertenece a la Universidad. Por esto, el gigante verde ha reducido su morada a las calles 50 a 60 y de 115 a 122. Por 1 hasta 115 y desde 55 hasta 60, se levanta el estadio de fútbol del club Estudiantes, la escuela técnica Albert Thomas y dependencias oficiales y policiales. Quitada esa franja, el Bosque también ha cedido una parcela de su espacio interior al club Gimnasia y Esgrima para su estadio a la altura de 60 y 118. La esquina de 1 y 50 para el antiguo Comedor Universitario, hoy facultad de Odontología; por 52 y 122 a la usina Bosques de Obras Sanitarias; siempre por la avenida 52, un predio al club Hípico La Plata. El resto de las edificaciones y radicaciones realizadas se han integrado y forman parte relevante del tradicional paseo: el Zoológico, el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio y el teatro Martín Fierro.

Centro Cultural Islas Malvinas

Calle 20 esquina 50. Teléfonos: 451-2885 / 452-9541. El Centro Cultural Islas Malvinas es un espacio para el desarrollo artístico de La Plata. Equipado con moderna tecnología, se alza sobre la antigua estructura del Casino de Oficiales del Regimiento 7 de Infantería. Desde 1995, el Regimiento ha sido trasladado, y en su lugar se ha construido la Plaza Islas Malvinas, que completa la traza original de la ciudad. Es un complejo de 1600 metros cuadrados cubiertos, con un patio interno de 900 metros cuadrados destinado a la realización de espectáculos al aire libre. Consta de tres salas de exposiciones, un microcine y un auditorio, en el cual se realizan teleconferencias con otros países. También cuenta con un bar temático, que brinda atención gastronómica y una variedad de servicios culturales: cybercafé, con cuatro terminales conectadas a Internet; librería, disquería y videoclub cultural. (La Plata Vive)

Casa Curutchet

Dirección: Bvard. 53 Nº 320 - La Plata - Pcia. de Buenos Aires - Argentina. Teléfonos / Fax: (0221) 4218032 - (0221) 4822631. A fines de 1948 el médico cirujano Pedro Curutchet le escribe a Le Corbusier encomendándole el proyecto de su vivienda particular, en un pequeño lote de 9m por 20 m de fondo, entre medianeras, con una excepcional ubicación, frente a una amplia y verde avenida y una plaza vinculada al Bosque de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Acordados los términos de la relación contractual comienza la elaboración del anteproyecto en febrero de 1949, bajo el siguiente programa de residencia para el doctor, su mujer, sus dos hijas y consultorio médico: para la vivienda: estar comedor, cocina, dos habitaciones, dos baños, escritorio o habitación de huéspedes, departamento para los domésticos, garage y lavadero. Para la clínica: sala de espera, gabinete de consulta y habitación para internación. A fines de 1949 da comienzo la obra bajo la Dirección Técnica del Arquitecto argentino Amancio Williams, sugerido al Dr. Curutchet, entre otros, por Le Corbusier. Durante el proceso de proyecto, Williams propone algunas modificaciones a Le Corbusier, y éste las acepta, tales como invertir el sentido de la escalera eliminando el tramo que avanza sobre el hall y transforma el muro que cerraba este último en un plano enteramente vidriado. Williams gestiona y obtiene la aprobación de la unicipalidad de La Plata para la utilización de dimensiones surgidas del Modulor no contempladas en el Código de Edificación, como la altura de 2,26m para los locales. Durante el transcurso de la obra se deteriora la relación entre el Dr. Curutchet y el Arq. Williams por lo que, en septiembre de 1951, este último renuncia asuminedo la dirección Técnica el Arq. Simón Ungar, y duspués el Ing. Alberto Valdés. la obra se termina en el año 1955.
En la actualidad
Desde el año 1989 el consejo Superior del Colegio de Arquitectos de la Pcia.de Bs. As. (CAPBA), posee su sede en lo que es el único proyecto de Le Corbusier construído en Latinoamérica: La Casa Curutchet. Dada la imprtancia que posee como patrimonio arquitectónico, sus actuales propietarias, las hi jas del Dr. Pedro Curutchet, han confiado su custodia, a los arquitectos de la Prov. de Bs.As quienes además organizan visitas guiadas a la casa.

Por qué se llama como se llama cada zona de nuestra ciudad

Funcionarios, estancieros, militares, juristas; ingenieros, gobernadores y ministros, miembros de familias pioneras. La Plata está llena de nombres propios. Y cada uno tiene su historia. Las localidades y barrios del partido, nacidas en su mayoría a partir de estaciones del desmantelado anillo ferroviario que conectaba a la Ciudad con toda la Provincia y el país, que sirvieron como núcleo aglutinante para poblaciones rurales o loteos dispersos, no sólo se identifican con características topográficas -La Loma, Altos de San Lorenzo- o productivas -Abasto, Las Quintas, Los Hornos-. En realidad, la mayoría de los pueblos periféricos al casco urbano de la Ciudad fue bautizada en homenaje a personas destacadas de su tiempo. En esta nota, un repaso para recordar a quiénes se les deben los nombres que dibujan la geografía de La Plata.
ARTURO SEGUI
En febrero de 1888, el Banco Mercantil de La Plata se hallaba gestionando el trazado de Villa Elisa, cerca del paraje conocido como "empalme Pereyra". Al mismo tiempo, la sociedad Terrile y Morales encomendó al agrimensor Luis Monteverde fraccionar parte de las tierras que había adquirido en la zona; el nombre elegido para la iniciativa fue entonces "Villa Nueva Elisa". La crisis financiera de 1890 derrumbó el proyecto, y en 1904 el Banco Hipotecario de la Provincia -en nombre de sus deudores Terrile y Gauna-, vendió a Arturo Seguí y Francisco Bertoletti setenta y dos manzanas de terreno en "Villa Nueva Elisa". La llegada del ramal ferroviario entre La Plata y Avellaneda, en 1926, trajo consigo la apertura de la parada "Los Eucaliptus"; poco después, se cambió ese nombre por el del propietario de las tierras en las que se asentó la estación.
JOSE HERNANDEZ
En octubre de 1886, Teodoro Serantes compró al fisco bonaerense trece hectáreas en la chacra Nº2 de la Sección "D" del ejido de La Plata -que antes de ser expropiadas para la fundación de la nueva capital habían pertenecido a Jorge Bell-. De la subdivisión de esas tierras nació la Villa Serantes, por donde pasó el ramal ferroviario que conectaba las Lomas de Tolosa -luego Ringuelet- y Ferrari -hoy Brandsen, por donde pasaba el Ferrocarril del Sud hacia Mar del Plata-. En julio de 1888, el crecimiento de Villa Serantes se "ganó" una estación sobre ese ramal; fue bautizada José Hernández en homenaje al autor del Martín Fierro, muerto en octubre de 1886. Con el tiempo, el nombre de la estación absorbió el originario.
MANUEL B. GONNET
Una compleja trama de compras y ventas de lotes en las chacras 22 y 23 del trazado fundacional platense, de la que participaron Luis Poncet, José Joaquín Ibarbia, Julio Guillerat, Juan Bautista Vattuene, Nicodemo Baralto, Ramón Paz y Manuel García Durán, precede al nacimiento de Gonnet. En febrero de 1889, ante la inminente creación de la estación Adolfo Alsina en el flamante ramal entre La Plata y empalme Pereyra -hoy Villa Elisa-, los propietarios de terrenos se asociaron para promover la creación de un pueblo. Y anunciaron el nacimiento de la Villa Máximo Paz. Fue recién en 1931 que la estación Alsina pasó a llamarse Manuel Bernardo Gonnet, como homenaje al jurista fallecido en 1927, quien había sido legislador y ministro de Obras Públicas de la Provincia -el primero desde la fundación platense- de los gobernadores Carlos D'Amico y Máximo Paz. El tiempo, una vez más, hizo prevalecer el nombre de la estación.
JOAQUIN GORINA
Percival Bell, nieto y heredero de Jorge Bell, resolvió a mediados de la década del '10 subdividir los terrenos remanentes de la antigua Estancia Grande de su familia; en 1914 se loteó lo que en la actualidad es City Bell, y dos años después Joaquín Gorina compró buena parte de los lotes disponibles el oeste del incipiente casco urbano platense, cerca del "arroyo de Rodríguez". En 1923 se resolvió la construcción de un ramal del ferrocarril Provincial enlazando las estaciones La Plata -17 y 71- y Avellaneda; su trazado afectó tierras de la zona, y Joaquín Gorina fue el primero en ceder las suyas para el avance de la empresa. Por eso se dio su nombre a la estación, inaugurada en el mismo 1923.
VILLA CASTELLS
Su nacimiento está ligado al de la Villa Máximo Paz y su estación Adolfo Alsina -luego Gonnet-. Cuando los primeros pobladores, dueños de casas de fin de semana, conformaron un núcleo en crecimiento, Luis Castells -propietario de tierras que habían pertenecido a la Estancia Grande de Jorge Bell- concibió la idea de formar un nuevo poblado "del otro lado" de la parada ferroviaria; esto es, a la derecha del camino Parque Centenario, yendo desde La Plata hacia Buenos Aires. En 1909, Castells encargó la subdivisión de parte de sus tierras al agrimensor Félix Lenzi, quien fraccionó 169 manzanas en cuatro lotes de 50 metros por 50 cada uno. Según los más recientes estudios del departamento de Investigación Histórica y Cartográfica de la direccíon de Geodesia del ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Provincia, este loteo sería el que dio origen a la localidad.
LISANDRO OLMOS
La localidad se gestó en torno a una de las estaciones del ramal ferroviario entre La Plata y Mira Pampa, en tierras de Los Miradores, la "estanzuela" del coronel Lisandro Olmos. Estos terrenos habían pertenecido a la estancia de Ponce de León, a quien le fueron expropiados cuando se proyectó la fundacion de La Plata. Lisandro Olmos, un militar y político catamarqueño nacido en 1840, combatiente en Cepeda y Pavón por la Confederación, fundador del partido de la Unión Nacional y amigo de Dardo Rocha -fue inspector de las adjudicaciones de tierras de La Plata-, adquirió entonces -en parte al fisco y en parte a particulares- 327 hectáreas al sudoeste del casco urbano, bautizándolas Los Miradores. En septiembre de 1911, se resolvió designar a la estación del kilómetro 20 entre La Plata y el Meridiano V con el nombre de quien habia donado las tierras para su construcción.
MELCHOR ROMERO
También nacida en tierras fiscales, expropiadas para la fundación de La Plata -en la sección A del ejido-, la localidad de Melchor Romero tuvo un origen "espontáneo" dentro de las numerosas chacras que se habían establecido en el lugar, y subdivisiones que se dieron frente a la antigua granja de Anselmo González. Cuando se tendió el ramal ferroviario entre Las Lomas de Tolosa y Ferrari, se resolvió instalar una estación en el lugar -en donde además estaba proyectado el hospital general que se libró al servicio público en 1884, y desde 1973 se llama "Alejandro Korn"-. El 10 de mayo de 1883 se designó con el nombre de Melchor Romero y Gómez a las estaciones a construirse. José Melchor Romero fue un agrimensor, político y escritor nacido en 1830, amigo y compañero de armas de Dardo Rocha en la guerra del Paraguay (1865). Fue diputado en la legislatura bonaerense, y se disponía a asumir como diputado nacional cuando murió víctima de la epidemia de cólera de 1868.
ANGEL ETCHEVERRY
El ingeniero Angel Etcheverry fue ministro de Obras Públicas bonaerense durante dos períodos: la primera gobernación de Marcelino Ugarte (1902-1906); y la gobernación de Ignacio de Irigoyen (1906-1910). Tuvo entonces una activa participación en el trazado de la línea troncal del ferrocarril La Plata-Meridiano V. Cuando en abril de 1910 se resolvió instalar una estación 15 kilómetros al sudoeste de La Plata, en las inmediaciones del paraje Esquina Negra -donde funcionaba desde 1886 una posta y feria de hacienda- se honró al funcionario y legislador con su nombre.
AVENIDA CANTILO
El último día de enero de 1925 tuvo lugar la inauguración oficial de City Bell, el pueblo impulsado por la sociedad anónima del mismo nombre, cuyo directorio presidía -tras la muerte de José Guerrico- Adolfo Labougle. A la estación de la localidad llegaron en trenes especiales numerosos funcionarios municipales y provinciales, entre ellos el gobernador José Luis Cantilo. En ese momento la calle principal de la incipiente urbanización era conocida como 14; la iniciativa popular quiso entonces bautizarla como el visitante, quien auguró que "City Bell será la villa más importante y de mayor belleza de las ubicadas en las inmediaciones de la capital bonaerense", y gestionó la pavimentación del acceso. Amigo personal de Hipólito Yrigoyen, Cantilo participó en las revoluciones radicales de 1893 y 1905. Durante su extensa vida pública, fue diputado provincial; interventor de la Provincia (1917-18); intendente de la capital federal (1919-21 y 1928-30); gobernador electo (1922-1926); diplomático y diputado nacional. Creó colonias penales con el objetivo de mejorar la condición de los reclusos; dispuso la enseñanza profesional e industrial en las escuelas primarias; creó escuelas rurales para mujeres; impulsó el Departamento Nacional del Trabajo; creó museos, hospitales, colegios e instituciones como el Jockey Club, el Aero Club Argentino y el Club Argentino de Comercio.
VILLA ELISA
Luis Castells, multimillonario hacendado de origen español, banquero y promotor de numerosos emprendimientos inmobiliarios, estaba casado con Elisa Uriburu, la hija del salteño Francisco Uriburu Patrón, poderoso político conservador, ministro y senador nacional. En 1888, colocó la piedra fundacional de un pueblo en las inmediaciones del empalme Pereyra, al donar la primera institución -inusualmente para la época, una escuela gratuita y mixta-; en honor a su esposa, bautizó al emprendimiento Villa Elisa. Castells, que también construyó el palacio ensenadense que se conoce con el nombre de Piria -ya que era propietario de tierras que se extendían desde el empalme Pereyra hasta el Río de La Plata- se suicidó en febrero de 1897, deprimido por el fallecimiento prematuro de su hija Elisa, y por los numerosos problemas económicos que soportó después de la gran crisis de 1890.
CITY BELL
"Como homenaje a la familia Bell, cuyo trabajo e inteligencia han contribuido en tres generaciones sucesivas a la prosperidad de las industrias madres de nuestro país, propongo se designe al nuevo pueblo con el nombre de City Bell". Así justificó José Guerrico, presidente de la Sociedad Anónima City Bell, el bautismo de la villa que la entidad comercial proyectaba en 300 hectáreas de la antigua Estancia Grande adquiridas en 1913 a la sucesión de don Jorge Bell. El Ejecutivo provincial, por resolución del 10 de mayo de 1914, aprobó el emprendimiento. Ese mismo año, se habilitó la estación ferroviarias. El apellido Bell llegó a la Argentina desde Aberdeen, Escocia, a inicios del siglo XIX; segun relatara Lorna Bell, nieta de Jorge, "mi bisabuelo fue el primero de la familia en radicarse; estableció una fundición de hierro en donde se fabricaban máquinas agrícolas y herramientas de trabajo -arados, rastras, palas, rastrillos-; como le vendió al gobierno, y no le pagaban, fue que alrededor de 1820 le ofrecieron cancelar la deuda con tierras. Una de las estancias que le dieron fue la estancia de los jesuitas. Esa fue la Estancia Grande de mi abuelo".
VILLA ELVIRA
Las tierras que hoy ocupa Villa Elvira formaban parte de lo que Juan de Garay bautizó como "Isla de los Guaraníes". Cuando se fundó La Plata, las expectativas de un rápido crecimiento económico de la región sedujeron a numerosos empresarios, dispuestos a entrar en el juego de la especulación financiera e inmobiliaria. Entre ellos, Juan Elías Chilotegui, un médico entrerriano, hijo de franceses, que en 1888 compró ocho hectáreas en los alrededores de La Plata -Hernández-. Chilotegui estaba casado desde 1885 con Elvira Sotés, hija de españoles y residente en Chascomús; a la muerte de Chilotegui, en 1905, Elvira Sotés y su hija Adelia Chilotegui de Hardoy se convirtieron en herederas, y el destino quiso siguieran ligadas a la compra y venta de tierras; Sotés contrajo matrimonio en 1908 con Samuel Ponsati, y juntos iniciaron la adquisición de lotes ofrecidos por el Banco de la Nación Argentina sobre terrenos de 72 a 80 y de 7 a 122. Como homenaje a su flamante esposa, Ponsati bautizó Villa Elvira a la quinta que erigieron en las actuales 120 y 76, en derredor de la que nació el pueblo.
VILLA GARIBALDI
Entre mediados de los siglos XVII y XIX, las tierras que hoy se conocen como Villa Garibaldi y Parque Sicardi pertenecieron a varios estancieros -entre los que se cree estuvo Juan Manuel de Rosas-. Para cuando se fundó La Plata, los propietarios eran Eugenio Sicardi y Juan González Morén. A ellos se unió Emilio Morales Gauna, promotor, martillero, empresario e industrial, que impulsó el diseño de un ejido urbano con miras al gran remate de las tierras. Este tuvo lugar el 15 de abril de 1888, y acudieron a la cita más de 3 mil personas, en su mayoría de origen italiano, de la región de Liguria. Se vendieron más de 40 manzanas de tierras, en un clima eufórico y festivo; pero la crisis económica de 1890 hizo que la mayoría de los inversores abandonaran sus propiedades y dejaran de pagarlas. Emilio Morales Gauna fue quien bautizó al proyecto como Villa Garibaldi, en honor al aventurero y patriota republicano Giuseppe Garibaldi (1807-1882), revolucionario en Sudamérica y artífice de la unidad italiana.
RINGUELET
Tal como ocurrió en el caso de Hernández, al fundarse la ciudad de La Plata, parte de las tierras de la Estancia Grande de Jorge Bell fueron expropiadas para concretar la traza del ejido urbano de la nueva capital. Dos años más tarde, el 21 de abril de 1884, Ramón Bentoso compró al fisco de la Provincia 33 hectáreas en la sección "D" de chacras. En 1883 se había decidido la creación de un ramal entre las Lomas de Tolosa y Ferrari; tres años después, se libró al servicio público una estación ubicada en el punto exacto de bifurcación de rieles -a Buenos Aires y a Ferrari, hoy Brandsen-. Se la llamó Ringuelet en honor a Augusto, destacado ingeniero ferroviario de origen francés que participó en el tendido de numerosos ramales, fue gerente del Ferrocarril del Oeste y miembro fundador de la Sociedad Científica Argentina.
IGNACIO CORREAS
La historia del nombre de esta localidad del sudeste platense también está ligada al desarrollo del ferrocarril. En este caso, al que unía La Plata con Las Pipinas, inaugurado en 1913 y cancelado en 1978, dejando en agonía a pueblos como Arana, Correas, Vieytes, Alvarez Jonte, Las Tahonas, Bavio-. Según explica el historiador platense Roberto Abrodos, "en el caso de Correas se quiso recordar al que supo ser `primer intendente' de Ensenada, Ignacio T. Correas". Este funcionario nació en Buenos Aires en 1825, hijo de Ignacio Correas y Sotomayor y Juana Videla. En 1853, ya instalado en Ensenada, fue designado como "escrutador" en las elecciones; luego fue presidente de la Comisión de Solares del partido, y Juez de Paz. Presidió en 1854 la primera Municipalidad de Ensenada, y asistió en ese carácter a la jura de la constitución bonaerense ese mismo año. Luego fue diputado provincial, y gestionó la reparación del entonces abandonado "Camino Blanco" y el antiguo cementerio. La parada ferroviaria creada en la zona en donde supo poseer tierras lleva su nombre.
GOBERNADOR ARANA
También parte del tendido ferroviario entre La Plata y Las Pipinas. Rinde homenaje a Eduardo Arana, senador provincial y gobernador interino de la Provincia entre el 15 de marzo y el 1 de julio de 1913.

Por qué se llama como se llama cada zona de nuestra ciudad

Funcionarios, estancieros, militares, juristas; ingenieros, gobernadores y ministros, miembros de familias pioneras. La Plata está llena de nombres propios. Y cada uno tiene su historia. Las localidades y barrios del partido, nacidas en su mayoría a partir de estaciones del desmantelado anillo ferroviario que conectaba a la Ciudad con toda la Provincia y el país, que sirvieron como núcleo aglutinante para poblaciones rurales o loteos dispersos, no sólo se identifican con características topográficas -La Loma, Altos de San Lorenzo- o productivas -Abasto, Las Quintas, Los Hornos-. En realidad, la mayoría de los pueblos periféricos al casco urbano de la Ciudad fue bautizada en homenaje a personas destacadas de su tiempo. En esta nota, un repaso para recordar a quiénes se les deben los nombres que dibujan la geografía de La Plata.
ARTURO SEGUI
En febrero de 1888, el Banco Mercantil de La Plata se hallaba gestionando el trazado de Villa Elisa, cerca del paraje conocido como "empalme Pereyra". Al mismo tiempo, la sociedad Terrile y Morales encomendó al agrimensor Luis Monteverde fraccionar parte de las tierras que había adquirido en la zona; el nombre elegido para la iniciativa fue entonces "Villa Nueva Elisa". La crisis financiera de 1890 derrumbó el proyecto, y en 1904 el Banco Hipotecario de la Provincia -en nombre de sus deudores Terrile y Gauna-, vendió a Arturo Seguí y Francisco Bertoletti setenta y dos manzanas de terreno en "Villa Nueva Elisa". La llegada del ramal ferroviario entre La Plata y Avellaneda, en 1926, trajo consigo la apertura de la parada "Los Eucaliptus"; poco después, se cambió ese nombre por el del propietario de las tierras en las que se asentó la estación.
JOSE HERNANDEZ
En octubre de 1886, Teodoro Serantes compró al fisco bonaerense trece hectáreas en la chacra Nº2 de la Sección "D" del ejido de La Plata -que antes de ser expropiadas para la fundación de la nueva capital habían pertenecido a Jorge Bell-. De la subdivisión de esas tierras nació la Villa Serantes, por donde pasó el ramal ferroviario que conectaba las Lomas de Tolosa -luego Ringuelet- y Ferrari -hoy Brandsen, por donde pasaba el Ferrocarril del Sud hacia Mar del Plata-. En julio de 1888, el crecimiento de Villa Serantes se "ganó" una estación sobre ese ramal; fue bautizada José Hernández en homenaje al autor del Martín Fierro, muerto en octubre de 1886. Con el tiempo, el nombre de la estación absorbió el originario.
MANUEL B. GONNET
Una compleja trama de compras y ventas de lotes en las chacras 22 y 23 del trazado fundacional platense, de la que participaron Luis Poncet, José Joaquín Ibarbia, Julio Guillerat, Juan Bautista Vattuene, Nicodemo Baralto, Ramón Paz y Manuel García Durán, precede al nacimiento de Gonnet. En febrero de 1889, ante la inminente creación de la estación Adolfo Alsina en el flamante ramal entre La Plata y empalme Pereyra -hoy Villa Elisa-, los propietarios de terrenos se asociaron para promover la creación de un pueblo. Y anunciaron el nacimiento de la Villa Máximo Paz. Fue recién en 1931 que la estación Alsina pasó a llamarse Manuel Bernardo Gonnet, como homenaje al jurista fallecido en 1927, quien había sido legislador y ministro de Obras Públicas de la Provincia -el primero desde la fundación platense- de los gobernadores Carlos D'Amico y Máximo Paz. El tiempo, una vez más, hizo prevalecer el nombre de la estación.
JOAQUIN GORINA
Percival Bell, nieto y heredero de Jorge Bell, resolvió a mediados de la década del '10 subdividir los terrenos remanentes de la antigua Estancia Grande de su familia; en 1914 se loteó lo que en la actualidad es City Bell, y dos años después Joaquín Gorina compró buena parte de los lotes disponibles el oeste del incipiente casco urbano platense, cerca del "arroyo de Rodríguez". En 1923 se resolvió la construcción de un ramal del ferrocarril Provincial enlazando las estaciones La Plata -17 y 71- y Avellaneda; su trazado afectó tierras de la zona, y Joaquín Gorina fue el primero en ceder las suyas para el avance de la empresa. Por eso se dio su nombre a la estación, inaugurada en el mismo 1923.
VILLA CASTELLS
Su nacimiento está ligado al de la Villa Máximo Paz y su estación Adolfo Alsina -luego Gonnet-. Cuando los primeros pobladores, dueños de casas de fin de semana, conformaron un núcleo en crecimiento, Luis Castells -propietario de tierras que habían pertenecido a la Estancia Grande de Jorge Bell- concibió la idea de formar un nuevo poblado "del otro lado" de la parada ferroviaria; esto es, a la derecha del camino Parque Centenario, yendo desde La Plata hacia Buenos Aires. En 1909, Castells encargó la subdivisión de parte de sus tierras al agrimensor Félix Lenzi, quien fraccionó 169 manzanas en cuatro lotes de 50 metros por 50 cada uno. Según los más recientes estudios del departamento de Investigación Histórica y Cartográfica de la direccíon de Geodesia del ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Provincia, este loteo sería el que dio origen a la localidad.
LISANDRO OLMOS
La localidad se gestó en torno a una de las estaciones del ramal ferroviario entre La Plata y Mira Pampa, en tierras de Los Miradores, la "estanzuela" del coronel Lisandro Olmos. Estos terrenos habían pertenecido a la estancia de Ponce de León, a quien le fueron expropiados cuando se proyectó la fundacion de La Plata. Lisandro Olmos, un militar y político catamarqueño nacido en 1840, combatiente en Cepeda y Pavón por la Confederación, fundador del partido de la Unión Nacional y amigo de Dardo Rocha -fue inspector de las adjudicaciones de tierras de La Plata-, adquirió entonces -en parte al fisco y en parte a particulares- 327 hectáreas al sudoeste del casco urbano, bautizándolas Los Miradores. En septiembre de 1911, se resolvió designar a la estación del kilómetro 20 entre La Plata y el Meridiano V con el nombre de quien habia donado las tierras para su construcción.
MELCHOR ROMERO
También nacida en tierras fiscales, expropiadas para la fundación de La Plata -en la sección A del ejido-, la localidad de Melchor Romero tuvo un origen "espontáneo" dentro de las numerosas chacras que se habían establecido en el lugar, y subdivisiones que se dieron frente a la antigua granja de Anselmo González. Cuando se tendió el ramal ferroviario entre Las Lomas de Tolosa y Ferrari, se resolvió instalar una estación en el lugar -en donde además estaba proyectado el hospital general que se libró al servicio público en 1884, y desde 1973 se llama "Alejandro Korn"-. El 10 de mayo de 1883 se designó con el nombre de Melchor Romero y Gómez a las estaciones a construirse. José Melchor Romero fue un agrimensor, político y escritor nacido en 1830, amigo y compañero de armas de Dardo Rocha en la guerra del Paraguay (1865). Fue diputado en la legislatura bonaerense, y se disponía a asumir como diputado nacional cuando murió víctima de la epidemia de cólera de 1868.
ANGEL ETCHEVERRY
El ingeniero Angel Etcheverry fue ministro de Obras Públicas bonaerense durante dos períodos: la primera gobernación de Marcelino Ugarte (1902-1906); y la gobernación de Ignacio de Irigoyen (1906-1910). Tuvo entonces una activa participación en el trazado de la línea troncal del ferrocarril La Plata-Meridiano V. Cuando en abril de 1910 se resolvió instalar una estación 15 kilómetros al sudoeste de La Plata, en las inmediaciones del paraje Esquina Negra -donde funcionaba desde 1886 una posta y feria de hacienda- se honró al funcionario y legislador con su nombre.
AVENIDA CANTILO
El último día de enero de 1925 tuvo lugar la inauguración oficial de City Bell, el pueblo impulsado por la sociedad anónima del mismo nombre, cuyo directorio presidía -tras la muerte de José Guerrico- Adolfo Labougle. A la estación de la localidad llegaron en trenes especiales numerosos funcionarios municipales y provinciales, entre ellos el gobernador José Luis Cantilo. En ese momento la calle principal de la incipiente urbanización era conocida como 14; la iniciativa popular quiso entonces bautizarla como el visitante, quien auguró que "City Bell será la villa más importante y de mayor belleza de las ubicadas en las inmediaciones de la capital bonaerense", y gestionó la pavimentación del acceso. Amigo personal de Hipólito Yrigoyen, Cantilo participó en las revoluciones radicales de 1893 y 1905. Durante su extensa vida pública, fue diputado provincial; interventor de la Provincia (1917-18); intendente de la capital federal (1919-21 y 1928-30); gobernador electo (1922-1926); diplomático y diputado nacional. Creó colonias penales con el objetivo de mejorar la condición de los reclusos; dispuso la enseñanza profesional e industrial en las escuelas primarias; creó escuelas rurales para mujeres; impulsó el Departamento Nacional del Trabajo; creó museos, hospitales, colegios e instituciones como el Jockey Club, el Aero Club Argentino y el Club Argentino de Comercio.
VILLA ELISA
Luis Castells, multimillonario hacendado de origen español, banquero y promotor de numerosos emprendimientos inmobiliarios, estaba casado con Elisa Uriburu, la hija del salteño Francisco Uriburu Patrón, poderoso político conservador, ministro y senador nacional. En 1888, colocó la piedra fundacional de un pueblo en las inmediaciones del empalme Pereyra, al donar la primera institución -inusualmente para la época, una escuela gratuita y mixta-; en honor a su esposa, bautizó al emprendimiento Villa Elisa. Castells, que también construyó el palacio ensenadense que se conoce con el nombre de Piria -ya que era propietario de tierras que se extendían desde el empalme Pereyra hasta el Río de La Plata- se suicidó en febrero de 1897, deprimido por el fallecimiento prematuro de su hija Elisa, y por los numerosos problemas económicos que soportó después de la gran crisis de 1890.
CITY BELL
"Como homenaje a la familia Bell, cuyo trabajo e inteligencia han contribuido en tres generaciones sucesivas a la prosperidad de las industrias madres de nuestro país, propongo se designe al nuevo pueblo con el nombre de City Bell". Así justificó José Guerrico, presidente de la Sociedad Anónima City Bell, el bautismo de la villa que la entidad comercial proyectaba en 300 hectáreas de la antigua Estancia Grande adquiridas en 1913 a la sucesión de don Jorge Bell. El Ejecutivo provincial, por resolución del 10 de mayo de 1914, aprobó el emprendimiento. Ese mismo año, se habilitó la estación ferroviarias. El apellido Bell llegó a la Argentina desde Aberdeen, Escocia, a inicios del siglo XIX; segun relatara Lorna Bell, nieta de Jorge, "mi bisabuelo fue el primero de la familia en radicarse; estableció una fundición de hierro en donde se fabricaban máquinas agrícolas y herramientas de trabajo -arados, rastras, palas, rastrillos-; como le vendió al gobierno, y no le pagaban, fue que alrededor de 1820 le ofrecieron cancelar la deuda con tierras. Una de las estancias que le dieron fue la estancia de los jesuitas. Esa fue la Estancia Grande de mi abuelo".
VILLA ELVIRA
Las tierras que hoy ocupa Villa Elvira formaban parte de lo que Juan de Garay bautizó como "Isla de los Guaraníes". Cuando se fundó La Plata, las expectativas de un rápido crecimiento económico de la región sedujeron a numerosos empresarios, dispuestos a entrar en el juego de la especulación financiera e inmobiliaria. Entre ellos, Juan Elías Chilotegui, un médico entrerriano, hijo de franceses, que en 1888 compró ocho hectáreas en los alrededores de La Plata -Hernández-. Chilotegui estaba casado desde 1885 con Elvira Sotés, hija de españoles y residente en Chascomús; a la muerte de Chilotegui, en 1905, Elvira Sotés y su hija Adelia Chilotegui de Hardoy se convirtieron en herederas, y el destino quiso siguieran ligadas a la compra y venta de tierras; Sotés contrajo matrimonio en 1908 con Samuel Ponsati, y juntos iniciaron la adquisición de lotes ofrecidos por el Banco de la Nación Argentina sobre terrenos de 72 a 80 y de 7 a 122. Como homenaje a su flamante esposa, Ponsati bautizó Villa Elvira a la quinta que erigieron en las actuales 120 y 76, en derredor de la que nació el pueblo.
VILLA GARIBALDI
Entre mediados de los siglos XVII y XIX, las tierras que hoy se conocen como Villa Garibaldi y Parque Sicardi pertenecieron a varios estancieros -entre los que se cree estuvo Juan Manuel de Rosas-. Para cuando se fundó La Plata, los propietarios eran Eugenio Sicardi y Juan González Morén. A ellos se unió Emilio Morales Gauna, promotor, martillero, empresario e industrial, que impulsó el diseño de un ejido urbano con miras al gran remate de las tierras. Este tuvo lugar el 15 de abril de 1888, y acudieron a la cita más de 3 mil personas, en su mayoría de origen italiano, de la región de Liguria. Se vendieron más de 40 manzanas de tierras, en un clima eufórico y festivo; pero la crisis económica de 1890 hizo que la mayoría de los inversores abandonaran sus propiedades y dejaran de pagarlas. Emilio Morales Gauna fue quien bautizó al proyecto como Villa Garibaldi, en honor al aventurero y patriota republicano Giuseppe Garibaldi (1807-1882), revolucionario en Sudamérica y artífice de la unidad italiana.
RINGUELET
Tal como ocurrió en el caso de Hernández, al fundarse la ciudad de La Plata, parte de las tierras de la Estancia Grande de Jorge Bell fueron expropiadas para concretar la traza del ejido urbano de la nueva capital. Dos años más tarde, el 21 de abril de 1884, Ramón Bentoso compró al fisco de la Provincia 33 hectáreas en la sección "D" de chacras. En 1883 se había decidido la creación de un ramal entre las Lomas de Tolosa y Ferrari; tres años después, se libró al servicio público una estación ubicada en el punto exacto de bifurcación de rieles -a Buenos Aires y a Ferrari, hoy Brandsen-. Se la llamó Ringuelet en honor a Augusto, destacado ingeniero ferroviario de origen francés que participó en el tendido de numerosos ramales, fue gerente del Ferrocarril del Oeste y miembro fundador de la Sociedad Científica Argentina.
IGNACIO CORREAS
La historia del nombre de esta localidad del sudeste platense también está ligada al desarrollo del ferrocarril. En este caso, al que unía La Plata con Las Pipinas, inaugurado en 1913 y cancelado en 1978, dejando en agonía a pueblos como Arana, Correas, Vieytes, Alvarez Jonte, Las Tahonas, Bavio-. Según explica el historiador platense Roberto Abrodos, "en el caso de Correas se quiso recordar al que supo ser `primer intendente' de Ensenada, Ignacio T. Correas". Este funcionario nació en Buenos Aires en 1825, hijo de Ignacio Correas y Sotomayor y Juana Videla. En 1853, ya instalado en Ensenada, fue designado como "escrutador" en las elecciones; luego fue presidente de la Comisión de Solares del partido, y Juez de Paz. Presidió en 1854 la primera Municipalidad de Ensenada, y asistió en ese carácter a la jura de la constitución bonaerense ese mismo año. Luego fue diputado provincial, y gestionó la reparación del entonces abandonado "Camino Blanco" y el antiguo cementerio. La parada ferroviaria creada en la zona en donde supo poseer tierras lleva su nombre.
GOBERNADOR ARANA
También parte del tendido ferroviario entre La Plata y Las Pipinas. Rinde homenaje a Eduardo Arana, senador provincial y gobernador interino de la Provincia entre el 15 de marzo y el 1 de julio de 1913.